Es una realidad, que en los últimos años el crecimiento de las ciudades ha sido exponencial, lo que ha traído como consecuencias sectores de la población marginadas de servicios públicos básicos y el incremento de la inseguridad como consecuencia, la ciudad al ser un ser complejo, no puede ser atendida por los métodos tradicionales de gestión gubernamental, el gobierno está organizado por sectores y atienden los problemas públicos complejos por sectores, sin lograr el impacto de manera efectiva en la ciudad.

Una de las razones por las que las ciudades no logran resolver sus problemas, es por la falta de planeación, los políticos erróneamente creen que no es necesario planificar, que políticamente basta y es rentable improvisar acciones que vayan saliendo al paso.

Las intervenciones simplistas y descoordinadas agravan los problemas, dejando a la población en total desamparo, los políticos emprenden y los electores aplauden intervenciones sectoriales, que alivian las consecuencias pero no atienden las causas, alimentando el caos de la ciudad.

Nuestro sistema democrático preparó a los ciudadanos para ser receptores de políticas, no para participar en sus soluciones, la planificación es un proceso de corresponsabilidad entre sociedad y gobierno.

Los graves problemas de las ciudades como la inseguridad pública, el tráfico, el uso del automóvil, la contaminación, la pobreza, la marginación, podrán solucionarse si y sólo sí, se transforma la visión tradicional de la clase política en el que las soluciones se brindaban únicamente de arriba para abajo, si se incentiva la participación proactiva de la población y si se refuerza con el apoyo del sector privado, en el entendido que la ciudad nos beneficia o nos afecta a todos por el espacio público por excelencia.

En el año 2050 8 de cada 10 personas vivirán en ciudades en América Latina, lo que nos lleva a considerar la importancia que tiene la planeación en las ciudades, y pensar que no hay proyecto grande si existe voluntad política, vocación de servicio y planeación realista con visión integral y de largo plazo.